Ucrania: Consecuencias de la debilidad de Washington

Ucrania: Consecuencias de la debilidad de Washington

La política de mano dura contra las dictaduras y enemigos de Estados Unidos ya no existe con Joe Biden. Además del desastre que presupuso la intempestiva retirada de Afganistán, la administración actual es blanda y permisiva con los regímenes de Irán y Venezuela.

Suprimir el crudo importado ruso que apenas representa el 3% del consumo en EEUU, no es más que la misma agenda de acercamiento impulsada por Barack Obama en sus ocho años de gobierno. La administración Biden ha hecho regresar a EEUU a la dependencia energética; es decir, a los precios fijados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP y OPEP+) con el cierre de oleoductos y restricciones a la industria estadounidense del carbón y el crudo. Por tal motivo, los estadounidenses sufren -desde la llegada de este gobierno a la Casa Blanca- un alza histórica de precios y la mayor inflación en más de 40 años.

Ahora Washington dialoga con Irán, Venezuela y Arabia Saudita, excluyendo a México y Canadá, dos aliados y grandes exportadores de petróleo, cuya infraestructura les permitiría suplir el 3% del crudo ruso.

La debilidad estadounidense ya había tenido un impacto. Ahora, con la invasión rusa a Ucrania, se acrecienta en el precio del crudo, y se verá también en una lista de materias primas y suministros agrícolas que proveían Ucrania y Rusia, como gas, aluminio, níquel, titanio, fertilizantes y cereales entre otros.

A esto se agrega lo más terrible: la destrucción de Ucrania, las miles de víctimas civiles y militares junto a millones de desplazados. El presidente Volodímir Zelenski ha manifestado estar dispuesto a alcanzar un “compromiso” sobre el estatus de los territorios separatistas en el este de Ucrania.

Mientras tanto, el Washington de Biden rechazó cualquier plan para proporcionar aviones de combate Mig 29 a Ucrania, ofrecidos por Polonia, diciendo que se trataba de una iniciativa de “alto riesgo”.

La invasión rusa en Ucrania sólo ha agudizado una severa crisis creada por la administración Biden, con sus absurdas órdenes ejecutivas contra la exitosa política económica del ex presidente Donald Trump, que había logrado una recuperación económica sin precedentes en medio de la crisis sanitaria.

¿Qué nos espera con un personaje en la Casa Blanca que busca proyectos no viables en términos de rentabilidad a largo plazo, que es políticamente inestable y populista, y que apuesta a la inestabilidad y la crisis en lugar de al fortalecimiento del liderazgo y el desarrollo económico del país? El futuro no es promisorio.

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