Naciones Unidas, la Comisión de derechos Humanos y Biden: cómplices de la sangre derramada en Cuba.

Naciones Unidas, la Comisión de derechos Humanos y Biden: cómplices de la sangre derramada en Cuba.

La Comisión Internacional de Derechos Humanos, la ONU… ¿Dónde están? ¿Para qué sirven más allá de engullir presupuestos y hacer declaraciones que no tienen consecuencias ni llevan a ninguna parte? Al menos en el caso de Cuba, por seis décadas no ha habido un solo organismo internacional que haya conseguido nada. Esta vez, después de las manifestaciones del 11/7, es más de lo mismo: condenas tibias, palabrería diplomática y, en realidad, hacen caso omiso de un país en quiebra política, moral y económica, y no les importa la sangre de los cubanos asesinados por el gobierno de Díaz Canel y sus secuaces.

Y la Casa Blanca de Biden es un calco de los gestos vacíos de la ONU. El de Biden, ha sido el gobierno estadounidense que más ha demorado en hacer una declaración a favor del pueblo de Cuba ante una crisis. Mientras desde otros sitios del mundo llegaban las palabras solidarias, a los demócratas de este período les llevó todo un día y más pensarse cada palabra que le enviaban a La Habana. A diferencia de ellos,  Donald Trump declaraba casi de inmediato que “Joe Biden DEBE enfrentarse al régimen comunista o… la historia lo recordará” y agregaba “¡El pueblo cubano merece la libertad y los derechos humanos! ¡NO TIENEN MIEDO!”.

Hoy, amanecemos con  las medidas de la Casa Blanca hacia Cuba anunciadas al final del día, ayer lunes: El estoico y valiente Joe Biden decidió crear un grupo de trabajo “para revisar la política de remesas de Estados Unidos, para asegurar que el dinero que los cubano-americanos envían a casa llegue directamente a sus familias, sin que el régimen se lleve una parte”. Biden va a “estudiar” el envío de remesas y, de esta manera, lo que realmente espera es aquietar a los cubanos valientes que se manifestaron y evitar a todo coste un éxodo masivo. En su mente persiste la idea de que los problemas del pueblo cubano son económicos. La ayuda real es lograr de la manera que sea necesaria que la tiranía sea derrocada.

Adicionalmente, se anunció que “la Casa Blanca está estudiando el envío de más personal diplomático a la isla”. La pregunta: “para resolver qué? Esta otra medida que “estudia” el grupo Biden tampoco está encaminada a la libertad de Cuba, sino a capitalizar trámites migratorios que, de nuevo, eviten un éxodo masivo que sí les aterroriza a los actuales administradores de Washington. 

Y mientras Biden “estudia” como hacer lo menos posible para liberar a Cuba, los organismos internacionales envían mensajitos de apoyo y tampoco apoyan con fuerza a los cubanos que ponen mente, músculo cuerpo y sangre en las calles. Sabemos que la solución de un país debe estar en la acción de sus nacionales, pero a Cuba todos le deben. La comunidad internacional que ayudó a Fidel Castro en los años 60 está en deuda; los Organismos internacionales que vieron la manera en que la Unión Soviética y Kennedy condenaban a Cuba al eterno socialismo están en deuda. ¡Cuba merece más!

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