Los nuevos símbolos de poder — Nada de ropa con monogramas ni carros ostentosos. El tema es mucho más complicado.

Los nuevos símbolos de poder — Nada de ropa con monogramas ni carros ostentosos. El tema es mucho más complicado.

La verdad, hay muchos son “símbolos de riqueza”, pero lo diferente es que cada vez más la gente invierte menos en cosas materiales y más en hábitos, experiencias memorables y un estilo de vida positivo para indicar su estatus social. Por ejemplo, las carteras de inversión actuales de los ricos y famosos están en estos rubros: educación, negocios, salud y bienestar, exclusividad, y privacidad y seguridad. Lo de andar exhibiéndose está dando paso a placeres más sensatos y en privado.

Si bien la clase media sigue queriendo mostrar los tradicionales atributos de “riqueza”, por el componente altamente aspiracional que tienen, el acceso menos excluyente a esas cosas hace que los megapoderosos quieran marcar distancia dirigiendo su fortuna a otras actitudes y bienes.  

Lo primero para ellos es sentirse exclusivos. Tener lo que nadie puede conseguir, sin que importe tanto lo costoso que sea, es la aspiración de los ricos de hoy. No tiene que ser un súper coche, sino uno de colección del que no existan más de uno o dos. Tampoco importa mucho ser el dueño de una obra de Kandinski, sino esa que tiene una historia porque anduvo desaparecida por décadas. El “descubrimiento” de un artista nuevo en una aldea africana es también más importante para ellos que un original del Renacimiento. Muchísimo más, les hace sentirse especiales tener la camiseta con la que un jugador ganó una Copa del Mundo, más que la copa misma.

En cuanto a dónde vivir, ellos apuestan por tener privacidad, así que sus propiedades están lo más escondidas que sea posible. Aunque parezca increíble, hay casos hasta de paranoicas casas subterráneas inundadas con sistemas de seguridad y habitaciones del pánico que les convierten en habitantes de una burbuja techno.

Sentirse cultos y bien informados es otro nuevo atributo de poder. Educarse y ser expertos en algo, desde los vinos hasta la física cuántica, y escribir un artículo en un web site importante o dar una charla “exclusiva” a estudiantes prometedores de bajos recursos o a emprendedores, les hace felices. También les importa pasar esos conocimientos a sus hijos y brindarles el acceso a la mejor y más perfecta instrucción. En adición a las más prestigiosas escuelas, los cursos diferenciados y los tutores privados que diseñan currículums especiales son lo máximo.

El tema del wellness y la salud también están en la descripción del perfil de los poderosos de hoy.  Los gimnasios de última tecnología en casa, una alimentación diseñada por expertos, el acceso a verdaderos proveedores de comida orgánica, los retiros espirituales, y practicar yoga y meditación con gurús de credenciales probadas son una prioridad para ellos. El estilo de vida saludable es el sinónimo contemporáneo de la abundancia, como también lo es mostrar esa salud con una apariencia a prueba de filtros. Los centros de estética, las regeneraciones capilares y el rejuvenecimiento de la piel que retrasa la aparición de “líneas de expresión” tienen una considerable parte en los presupuestos.

Los viajes también son una marca de estatus. Pero no hablamos de cualquier viaje, aunque sea en Primera Clase, ni de filas para facturar equipaje o pasar seguridad en los aeropuertos. Los que pueden viajan en aviones o embarcaciones privadas a destinos a los que los simples mortales nunca llegaríamos, desde una isla desierta o un iglú en verano, hasta una cueva en ese país que ni podemos pronunciar. Si, después de eso, hacen una donación para salvar a los microbios en extinción que pululan en la piel de una especie también en extinción que vieron en esa remota locación, pues mucho mejor… aunque no se hayan enterado de que a solo dos kilómetros de su casa, en su misma ciudad, los familiares de la señora de servicio que se ocupa de limpiar la habitación 34 de su mansión subterránea no puede pagar un simple tratamiento para la amigdalitis de su nieto.

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