La respiración y el trabajo de abdominales para una mejor postura y forma física

La respiración y el trabajo de abdominales para una  mejor postura y forma física

El área de abdominales y la respiración puede mantenerse en condiciones óptimas.

Ejercitar los abdominales es una de las actividades más difíciles en las rutinas de ejercicio sin importar tu género, edad o resultados basados en tu cuerpo. La importancia de ejercitar y tener una óptima fuerza abdominal radica en que estamos hablando del centro de tu cuerpo. La respiración es la clave para ejercitar de una forma armoniosa tus abdominales. Con cada respiro absorbemos oxígeno, mismo que es transformado en nuestro interior y es liberado como dióxido de carbono. El oxígeno es uno de los elementos esenciales que necesita nuestro cuerpo. Ya que alimenta a las células. Con esto, permite que la energía llegue a nuestras funciones diarias.

Te retamos a enderezar tu columna, ya sea sentada o parada, inhalar profundamente permitiendo que el oxígeno llene tu cavidad abdominal. Una vez que exhales, presiones todos los músculos como si se tratara de una flexión abdominal. Al hacerlo, haz realizado un ejercicio abdominal que mientras más lo practiques estarás ejercitando inconscientemente tus paredes abdominales y músculos de esta área. 

Respiración

Este es uno de los ejercicios más básicos y orgánicos en disciplinas como el Yoga o los Pilates, ya que parte de la respiración que desarrollamos cuando éramos bebés, aplicado a la actividad física, ofrece resultados notables que no estresan nuestro cuerpo. Una vez que dominas esta técnica tan sencilla, notarás que a tu vuelta al gimnasio, o mientras realizamos una sentadilla libre o realizas un desplante de pierna, automáticamente tu respiración y los músculos de tu abdomen se conectarán, ofreciendo mayor soporte en el área y un ejercicio en conjunto con tus piernas.

Continuemos con otra técnica. Coloca tu cuerpo manteniendo tus hombros alineados con tus manos, tus rodillas a la altura de tu cadera y el resto de tus piernas alineadas, pero descansando sobre el suelo, con cada respiración sube tus músculos abdominales como si quisieras unir tu ombligo con tu columna, cierra costillas y curva tu espalda. Esta es la posición de gato, perfecta para eliminar tensión de tu espalda, aliviar la inflamación abdominal y fortalecer tus músculos abdominales.

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