Desde Mayo 14 del 2020: Sospechas en el voto en USA !

Desde Mayo 14 del 2020: Sospechas en el voto en USA !

Las elecciones de 2020 serán muy reñidas y divisorias. La pandemia de Covid-19 ya ha ocasionado grandes alteraciones en nuestro sistema electoral, y existe un enorme riesgo de que otras crisis reales, como un desastre natural, fallas técnicas o la interferencia extranjera, podrían entorpecer aún más las elecciones. Pero también existe un importante riesgo de que ciertos actores políticos inventen más crisis para sabotear un resultado electoral que no les convenga. Estas crisis falsas pueden dañar la confianza en la transparencia de los resultados electorales, exacerbar las tensiones partidistas y desestabilizar nuestra democracia.

Aquí presentamos nueve mentiras, malentendidos y argumentos falsos con los que, creemos, los votantes tendrán que enfrentarse de cara a las elecciones de 2020:

1. Hay un “fraude electoral” desenfrenado

La denuncia: Votan muchísimos individuos inelegibles.

La verdad: Este tipo de fraude es extremadamente raro.

  • Según un estudio meticuloso de las elecciones que se han investigado por posible fraude electoral, el Brennan Center halló un índice insignificante de individuos inelegibles que votaron fraudulentamente en las urnas (no más del 0.0025 por ciento). Numerosos informes han confirmado nuestros hallazgos de que el fraude electoral es extremadamente raro. Las investigaciones demuestran que el fraude electoral es también muy poco común en la votación por correo.
  • El estudio exhaustivo llevado a cabo por el profesor Justin Levitt de la Facultad de Derecho de Loyola halló tan solo 31 casos creíbles de personas que votaron ilícitamente haciéndose pasar por otro entre el año 2000 y el 2014, de entre más de mil millones de votos.
  • Es común oír alegaciones exageradas de fraude electoral, pero las investigaciones posteriores casi siempre revelan que estas denuncias se basaban en errores fundamentales. Por ejemplo, en 2017, Kris Kobach, el vicepresidente de la Comisión de Antifraude Electoral del presidente Trump, denunció que miles de votantes que vivían en New Hampshire pero que tenían su residencia legal en otro estado habían votado ilegalmente allí en las elecciones de 2016, donde se dio un viraje en los resultados estatales de la contienda para el Senado. La denuncia de Kobach se basó mayormente en una mala interpretación de la legislatura de New Hampshire y enseguida fue desacreditada.

    En 2018, el gobernador de Florida Rick Scott denunció que había habido un “fraude galopante” en su contienda para el Senado, pero su denuncia fue invalidada por las autoridades del departamento de policía y las agencias de supervisión electoral de su propia administración. Este mismo patrón se ha repetido una y otra vez.
  • Estos resultados no se deben a la falta de investigación de posibles fraudes electorales. En 2002, el entonces Fiscal General John Ashcroft creó la Iniciativa para la Transparencia Electoral y el Acceso al Voto, que investigó agresivamente alegaciones de fraude electoral como una de las prioridades clave del Departamento de Justicia.

    Sin embargo, tras cinco años, el Departamento Federal de Justica halló muy poca evidencia de fraude. Según un artículo del New York Times de 2007, se imputaron solo unas 120 personas y se condenaron a 86 por delitos electorales, a pesar de que votaron cientos de millones de personas durante el período investigado.
  • Si bien casi nunca ocurren casos de fraude iniciados por votantes, sí existe el fraude llevado a cabo en contra del votante, aunque es muy poco común. Este tipo de fraude lo cometen actores más grandes y con armas más grandes que una boleta electoral mal completada. Pensemos en hackers de Putin o en trabajadores electorales que llenan las urnas de votos. Lo más importante aquí es que las políticas necesarias para revertir este tipo de fraude son radicalmente diferentes a las propuestas para derribar el fantasma del fraude de la persona que vota haciéndose pasar por otro.

Las consecuencias: Leyes electorales más restrictivas y menos confianza en las elecciones.

  • Las denuncias de fraude electoral han tenido un efecto profundamente perjudicial en las elecciones de los Estados Unidos durante la última década. Se han usado para justificar prácticas electorales restrictivas en muchos estados, tales como leyes estrictas de identificación del votante y purgas extremadamente agresivas de los padrones electorales, que privan del voto a votantes legítimos, muchas veces de un modo discriminatorio.
  • En términos más amplios, también dañan la confianza en la transparencia de nuestro proceso electoral.

2. Las elecciones deberían posponerse

La denuncia: El presidente puede posponer las elecciones por la pandemia del coronavirus.

La verdad: El presidente no tiene autoridad para cambiar el día de las elecciones.

  • El 30 de julio de 2020, Trump se convirtió en el primer presidente en sugerir que las elecciones presidenciales debían posponerse por miedo a que haya fraude cuando se vote por correo debido al coronavirus, una crisis sin fin previsible.
  • La Constitución es muy clara: el presidente no tiene autoridad ni para cambiar la fecha de las elecciones (incluso durante una emergencia) ni para extender su mandato presidencial pasado el 20 de enero. A menos que el presidente Trump sea reelecto, tendrá que dejar su puesto el Día de la Inauguración.
  • A lo largo de la historia de los Estados Unidos, las elecciones presidenciales se llevaron a cabo durante crisis tan graves como la pandemia que nos toca, o incluso más graves. Se realizaron puntualmente durante la Guerra de 1812, la Guerra Civil, la pandemia de gripe española y la Segunda Guerra Mundial. En dos de esas elecciones, durante la Guerra de 1812 y la Guerra Civil, fue la mismísima existencia de los Estados Unidos lo que corría peligro.
  • Las elecciones de noviembre pueden llevarse a cabo con seguridad y sin riesgos si el Congreso provee los recursos necesarios a las autoridades electorales estatales.

Las consecuencias: Posponer las elecciones podría desencadenar una crisis constitucional y poner en riesgo el traspaso de poder pacífico.

  • Los Estados Unidos ha sido la envidia del mundo por su capacidad de cumplir con la Constitución y garantizar un traspaso de poder pacífico de una administración a la siguiente según el voto de la gente.
  • En 1864, durante la Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln se había resuelto a mantener elecciones libres, aun cuando pensaba que podía perder. Escribió: “No podemos tener un gobierno libre sin elecciones y, si los rebeldes nos obligaran a posponer o renunciar a las elecciones nacionales, podrían afirmar con certeza que ya nos han conquistado y arruinado”.

3. Votan multitudes de personas que no son ciudadanas

La denuncia: Votan millones de personas que no son ciudadanas y repercuten en el resultado electoral.

La verdad: El voto de personas que no son ciudadanas es extremadamente raro.

  • Tras las denuncias del presidente Trump de que en las elecciones de 2016 votaron muchísimas personas que no son ciudadanas, el Brennan Center investigó la incidencia del voto no ciudadano en 42 jurisdicciones electorales con una alta población de personas no ciudadanas. Descubrimos tan solo unos 30 presuntos incidentes de votantes no ciudadanos, que se remitieron para una mayor investigación o para su procesamiento, de entre 23.5 millones de votos contados en esas jurisdicciones. Dicho de otro modo, los presuntos votos no ciudadanos representaron el 0.0001 por ciento de los votos del 2016 en las jurisdicciones que estudiamos.
  • Más recientemente, el secretario de Estado de Texas David Whitley denunció que las listas de votantes de su estado incluían a decenas de miles de personas que no eran ciudadanas y que habían votado. Esta denuncia fue invalidada a los pocos días: la lista del secretario no consideró que un gran número de esas personas se habían hecho ciudadanos naturalizados hacía poco y se habían registrado lícitamente para votar. Un juez federal intervino para detener purgas de votantes postuladas sobre la base de esta denuncia desacreditada. Finalmente, el secretario Whitley renunció a su cargo.
  • Estos resultados tienen sentido. Un único voto raramente cambia el resultado de una elección, pero el castigo por votar sin ser ciudadano es severo: incluye la cárcel, una multa de $10,000 y la deportación.

Las consecuencias: Leyes electorales más restrictivas y menos confianza en las elecciones.

  • Se han utilizado las denuncias del voto no ciudadano para justificar prácticas electorales restrictivas que dificultan la participación de votantes legítimos, tales como leyes de pruebas documentales de ciudadanía, leyes de identificación del votante y purgas de votantes a gran escala. Estas prácticas privan del voto a muchos votantes elegibles, generalmente de un modo discriminatorio sin lograr casi ningún beneficio.
  • Estas denuncias también perjudican la confianza en la transparencia de nuestras elecciones y son particularmente incendiarias por su interrelación con cuestiones de raza e inmigración.

4. Las máquinas funcionaban mal. Claramente fueron manipuladas

La denuncia: Que las máquinas de votación “cambien el voto” (y que tengan otras fallas, como cuando no inician, se cuelgan o se bloquean) es una clara indicación de que las máquinas fueron hackeadas o que partidistas manipularon las elecciones en favor de su candidato preferido.

La verdad: Estos errores pueden deberse al desgaste y depreciación de las máquinas y no a un acto de hackeo o manipulación. Por ejemplo, el cambio de votos puede causarlo el pegamento entre la pantalla digital y el desgaste de la máquina.

  • El Brennan Center hace años que ha estado alertando sobre las máquinas de votación viejas. En 2018, jurisdicciones de 41 estados utilizaron sistemas de votación que tenían al menos una década de antigüedad.
  • Desde entonces, por lo menos nueve estados actualizaron sus sistemas y eliminaron las máquinas viejas. Lo más importante es que prevemos que en 2020 ninguno de los estados pendulares o swing states usará las máquinas electrónicas de registro directo (DRE) y sin registro en papel, el tipo de máquinas de votación más susceptible al hackeo y al cambio de votos.

Las consecuencias: Las denuncias erróneas de hackeo o manipulación de votos podrían desencadenar conflictos partidistas graves sobre los resultados de las elecciones de 2020.

  • Dada la interferencia extranjera en las elecciones de 2016 y en nuestra historia política subsiguiente, las alegaciones de un hackeo de las máquinas de votación por parte de entidades extranjeras, al igual que las alegaciones de una manipulación de votos, serán muy incendiarias y divisorias.
  • Toda alegación de hackeo debe ser investigada; todo hackeo, expuesto y toda interferencia extranjera, remediada.

5. Algo huele mal: Los resultados están demorando demasiado

La denuncia: Que no se anuncien los resultados de las elecciones la noche del día de las elecciones es un indicio de acto ilícito en el proceso electoral.

La verdad: En una elección reñida, obtener los resultados correctos lleva tiempo.

  • Los medios de comunicación actuales han generado la expectativa irrazonable de que se deben tener los resultados definitivos de las elecciones la noche del día de las elecciones.
  • En especial en elecciones muy disputadas, esa expectativa no siempre se puede cumplir responsablemente porque las autoridades electorales suelen no poder completarla verificación de todos los votos por correo y boletas provisionales hasta después del día de las elecciones.
  • Además, los expertos especializados en elecciones Ned Foley y Charles Stewart han identificado un “viraje hacia el voto azul” en las boletas que se cuentan después del día de las elecciones. Estas boletas “retrasadas” favorecen desproporcionadamente a los candidatos demócratas porque son los demócratas, y no tanto los republicanos, quienes suelen votar con boletas provisionales.
  • A veces las elecciones reñidas o las auditorías post elecciones pueden hacer que se vuelvan a verificar los votos totales o se realicen recuentos más amplios, y eso lleva tiempo.

Las consecuencias: Que se apresuren los resultados de las elecciones puede ocasionar que se hagan anuncios erróneos la noche del día de las elecciones, lo cual aumenta los conflictos partidistas en torno a los resultados de las elecciones y daña la confianza en los procesos democráticos.

  • La noche del día de las elecciones del año 2000, importantes organizaciones de noticias anunciaron que Al Gore había ganado en Florida, luego se retractaron, más tarde anunciaron como ganador a George W. Bush y finalmente terminaron retractándose. El resultado estatal de esas elecciones no fue definitivo hasta después de 36 días. Un análisis posterior encargado por la CNN concluyó terminantemente: “Esos anuncios y sus retractaciones fueron un desastre periodístico que dañaron nuestra democracia y nuestra prensa”.
  • Este año, el partido Demócrata de Iowa creó la expectativa de que los resultados iniciales del Caucus Demócrata se darían a conocer a las 8:30 p.m. del día de las elecciones. Debido a un aluvión de errores tecnológicos y de planeación, el partido no pudo cumplir con ese plazo. Esta discrepancia entre las expectativas y el plazo real para publicar los resultados dio lugar a que grupos que se dedican a sembrar el miedo en las redes sociales lograran dañar la confianza en el resultado final.
  • Además, a veces hay errores en los resultados no oficiales difundidos la noche del día de las elecciones, que luego deben ser corregidos. Por ejemplo, después del día de las elecciones de 2004, las autoridades electorales del condado de Broward verificaron sus resultados y descubrieron que decenas de miles de votos sobre ciertas enmiendas estatales no se habían contado por un error del software. El software que contaba los votos por correo comenzó a restar los números después de haber registrado 32,000 votos en la contienda.

6. No es lo que se predijo la noche del día de las elecciones

La denuncia: Los resultados de las elecciones que difieren de las proyecciones de esa noche son sospechosos.

La verdad: Las boletas se siguen contando después de la noche del día de las elecciones y, en una contienda reñida, esas boletas pueden cambiar los resultados.

  • En 2020, es probable que tengamos una oleada de votos por correo y boletas provisionales. La pandemia de Covid-19 puede hacer que muchísimos votantes se inclinen por enviar su voto por correo. Además, hemos visto un aumento constante en el uso del voto por correo durante los últimos 25 años y, en los últimos años, los estados siguieron expandiendo el empleo del voto automáticamente por correo y del voto por correo en caso de ausencia.

    Asimismo, un alto número de votantes, la reciente intensificación de purgas de votantes y un mayor riesgo de interferencia extranjera pueden contribuir al aumento del uso de boletas provisionales, una opción infalible para votantes que no pueden confirmar su elegibilidad en las urnas por varias razones.
  • Estas son opciones de voto positivas y convenientes para el votante, pero contarlas puede llevar más tiempo que las boletas normales que utilizan los votantes el día de las elecciones. Por ejemplo, varios estados aceptan boletas por correo que llegan después del día de las elecciones o le dan al votante la oportunidad de corregir supuestas discrepancias en la firma que figura en su boleta enviada por correo. (Más estados pueden hacer lo mismo de cara a la pandemia de Covid-19). Del mismo modo, les lleva tiempo a las autoridades electorales evaluar la validez de las boletas provisionales.

Las consecuencias: Más conflictos partidistas en torno a los resultados de las elecciones y menos confianza en los resultados.

  • Durante un recuento de los votos para el Senado en 2018 en Florida, el ganador, Rick Scott, denunció en repetidas ocasiones y sin pruebas que su oponente intentaba robar las elecciones por medio del fraude. Estas denuncias fueron amplificadas por partidistas, entre ellos el presidente Trump. Como resultado, las autoridades del departamento de policía del estado tuvieron que intervenir para disputar estas denuncias de actividad ilícita.

7. Los recuentos, auditorías y disputas son formas de robar una elección

La denuncia: Los recuentos, auditorías y disputas de elecciones son intentos ilegítimos de anular los resultados electorales.

La verdad: Los recuentos, auditorías y disputas son partes normales de una elección que ayudan a garantizar el correcto conteo de todas y cada una de las boletas válidas.

  • Un recuento significa exactamente eso: un proceso realizado para volver a contar las boletas de una elección reñida. Veinte estados exigen un recuento automático cuando hay pocos votos que separan los dos primeros candidatos, y 43 estados permiten que las personas soliciten un recuento, de acuerdo con la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.
  • Las auditorías son procesos que verifican la fidelidad de los totales de votos comparando los registros en papel de los votos con los totales de los votos electrónicos. Veinticuatro estados crean registros en papel para todos los votos, que el votante puede verificar, y también realizan auditorías postelectorales de los registros en papel antes de certificar los resultados. En especial debido a los desafíos en torno a la seguridad de las elecciones que han surgido en los últimos años, las auditorías son un elemento crucial de una administración electoral responsable.
  • Las disputas de elecciones ocurren cuando se ponen en duda los resultados. Los motivos de estas disputas y las personas que pueden presentarlas varían de estado a estado y de cargo en cargo.
  • Ya que cada uno de estos procesos puede producir un resultado de las elecciones diferente a las proyecciones de la noche del día de las elecciones, el ganador que se anuncia esa noche tiene un firme incentivo para sabotear la legitimidad de esos procesos o impedirlos directamente. Estos incentivos serán aún más firmes en 2020 dado lo mucho que está juego en estas elecciones.

Las consecuencias: Más conflictos partidistas en torno a los resultados de las elecciones y menos confianza en esos resultados.

  • En el año 2000, por ejemplo, protestantes organizados por el partido Republicano invadieron el Centro de Gobierno Stephen P. Clark en el centro de Miami y lograron cancelar el recuento de las boletas del condado de Miami-Dade para la contienda presidencial. La “revuelta de Brooks Brothers”, como se la dio a conocer, otorgó una ventaja partidista a uno de los candidatos en la contienda, pero contribuyó a las “guerras electorales” que han hecho de las reglas de votación una gran zona de conflicto partidista desde el año 2000.

8. No se les puede ayudar a otras personas a votar

La denuncia: Los grupos que ayudan a muchos votantes a enviar sus boletas por correo cometen el acto ilícito de “cosechar votos” y las leyes que permiten esta asistencia facilitan el fraude electoral.

La verdad: Los partidistas usan la frase peyorativa “cosecha de votos” para criticar dos prácticas muy diferentes: (a) la adulteración ilegal e ilegítima de las boletas que se envían por correo, y (b) la asistencia legal y legítima que se le da al votante para que envíe su boleta por correo. La asistencia al votante no es prueba de fraude.

  • La adulteración de votos es ilegal en todos lados. Ello incluye prácticas como robar las boletas de los buzones, completar la boleta de otra persona sin su consentimiento ni indicación y modificar o desechar la boleta de otra persona.
  • La mayoría de los estados permiten que ciertos individuos (en especial, familiares, personal de salud y tutores legales) ayuden a otras personas a votar recogiendo y enviando sus boletas por correo. Muchos estados permiten que un grupo más amplio de individuos brinden asistencia de votación. Cuando se permite, la recogida y el envío de las boletas no es indicativo de ningún acto ilícito ni fraude.
  • El mayor escándalo de adulteración de votos en la historia más reciente fue en relación con las elecciones legislativas de 2018 en el distrito noveno de Carolina del Norte. Allí un operativo político republicano llevó a cabo una operación para recoger las boletas que se iban a enviar por correo y además adulterarlas. Como consecuencia, la Junta Electoral de Carolina del Norte ordenó que se volvieran a llevar a cabo las elecciones legislativas en ese distrito. Recoger boletas es ilegal en Carolina del Norte. De hecho, los escándalos de adulteración de votos no son más comunes en los estados que sí permiten recoger boletas.
  • Algunos partidistas han intentado utilizar el fraude electoral ocurrido en Carolina del Norte para criticar las leyes de asistencia de votación por correo diciendo que las prácticas de asistencia de votación son todas formas ilegítimas de cosecha de votos. En particular dicen incorrectamente que la “cosecha de votos” que es ilegal en Carolina del Norte es legal en California por una ley de recogida de boletas de 2016 que permite a otras personas que no sean familiares recoger las boletas de los votantes que luego se mandan por correo.

    Esto es falso. La asistencia de votación es legal en California, pero la adulteración de votos es ilegal allí, al igual que en el resto del país.

La verdad, además: Las leyes de asistencia de votación por correo pueden ser indispensables para ciertos votantes.

  • Veintisiete estados tienen leyes de asistencia de votación por correo que le permiten al votante designar a otra persona que no sea un familiar para que envíe su boleta por correo, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.
  • Algunos votantes necesitan esta asistencia para votar. Por ejemplo, según el Fondo para los Derechos de los Estadounidenses Nativos, “Muchos votantes nativos americanos, en especial los ancianos de las tribus, suelen no tener un medio de transporte confiable y residen en zonas remotas donde dependen de amigos y vecinos que recogen y envían su correspondencia”. Por lo tanto, prohibir la asistencia de votación por correo “privaría del derecho al voto a decenas de miles de votantes nativos americanos”.

Las consecuencias: Menos confianza en las elecciones y leyes electorales más restrictivas.

  • Al igual que otras denuncias de fraude generalizado, los ataques sobre esta “cosecha de votos” dañan la confianza en la transparencia de las elecciones.
  • Además, durante los últimos años ArizonaMontana han aprobado leyes que restringen severamente la asistencia de votación por correo. En enero de 2020, el Tribunal Federal de Apelaciones del Circuito Noveno anuló la restricción de Arizona argumentando que tenía un efecto discriminatorio contra los votantes nativos americanos, hispanos y afroamericanos en contravención de la Ley de Derecho al Voto, y que se había aprobado con un propósito discriminatorio en contravención de la Decimoquinta Enmienda. (Esta decisión se encuentra suspendida en espera de la revisión de la Corte Suprema).

    De acuerdo con el tribunal, es más común para los votantes de minorías depender de la asistencia de otros para enviar sus boletas por correo por varias razones, entre ellas, dificultades con el transporte y el servicio de correos.

9. Necesitamos purgas más agresivas para eliminar a todos los votantes inelegibles

La denuncia: Se necesitan purgas de votantes agresivas porque las listas de votantes están llenas de votantes inelegibles.

La verdad: Las denuncias de que las listas están “sucios” son desproporcionadas.

  • Muchas de las denuncias de que las jurisdicciones tienen más votantes en sus listas de votantes que personas elegibles en la jurisdicción parecen estar basadas en comparaciones rudimentarias entre los datos demográficos del censo, que no tienen el propósito de calcular la población elegible en edad para votar, y las estadísticas electorales del condado, que se miden al “cierre de los libros”, es decir, durante el período inmediatamente antes de una elección, cuando los números de registros están en su nivel más alto. Los tribunales federales han rechazado este enfoque y muchas de las jurisdicciones objeto de estas denuncias las han refutado.
  • Además, algunas de estas denuncias han incluido a votantes “inactivos” (votantes que se han marcado para su posible eliminación de las listas de votantes) en sus conteos de votantes registrados. Pero la ley federal es sensata en este aspecto y requiere que esos votantes permanezcan en las listas durante dos ciclos electorales antes de eliminarlos. Esto cumple una función y no es un error: ayuda a asegurarse de que estos votantes marcados realmente se hayan cambiado de dirección o perdido su elegibilidad por alguna otra razón.

La verdad, además: Las denuncias de errores generalizados en las listas de votantes son parte de una campaña de presión sostenida para obligar a las autoridades electorales a purgar las listas de un modo más agresivo. Pero estas purgas agresivas pueden eliminar incorrectamente a votantes elegibles.

  • Por ejemplo, autoridades y activistas han impulsado el uso de sistemas de comparación de datos entre estados, incluido uno administrado por la Secretaría de Estado de Kansas, para identificar a votantes inscritos en más de un estado. Pero el sistema de Kansas ha demostrado ser muy defectuoso en parte porque compara votantes solo por su nombre, apellido y fecha de nacimiento, lo cual es probable que produzca falsos positivos en un grupo de datos tan amplio como lo son las listas de votantes estatales o multiestatales. (En diciembre de 2019, Kansas suspendió este sistema por decisión judicial).
  • También ha habido un mayor interés en algunos estados por eliminar de las listas a las personas que no son ciudadanas, pero los datos que estos estados utilizan para justificar estas purgas no son siempre confiables. El desastroso intento de eliminar a personas no ciudadanas de las listas de votantes de Texas en 2019 es un claro ejemplo.

Las consecuencias: Cada vez se realizan más purgas de las de votantes.

  • El Brennan Center ha documentado un enorme aumento en las tasas de purgas desde que la Corte Suprema desbarató la Ley de Derecho al Voto (VRA) en 2013.
  • Los condados que antes estaban protegidos bajo el Artículo 5 de la ley VRA, es decir, condados en estados con una historia de discriminación en las urnas, han eliminado de las listas a muchas más personas que otros condados. La tasa mediana de purga registrada entre 2016 y 2018 en jurisdicciones antes protegidas bajo el Artículo 5 fue del 40 por ciento más alta que la tasa de purga en jurisdicciones que no estaban protegidas.

Las consecuencias, además: Una purga incorrecta puede privar a votantes elegibles del derecho al voto, causar demoras innecesarias en las urnas y aumentar la desconfianza en nuestros sistemas electorales.

  • En 2016, la Junta Electoral de la Ciudad de Nueva York eliminó a cientos de miles de votantes notificándoles a los votantes y al público con muy poco aviso previo. El día de las elecciones, miles de votantes acudieron a las urnas solo para descubrir que su registro como votantes había sido eliminado.
  • En 2019, el secretario de estado de Texas anunció que las listas electorales de su estado incluían a 95,000 personas que no eran ciudadanas, entre ellas 58,000 personas que habían votado ilegalmente. Esta denuncia, que se basó en los datos de licencias de conducir del estado, fue falsa. Un tribunal federal detuvo las purgas basadas en la información falsa y el secretario de estado terminó renunciando ante el escándalo, pero no sin que antes el presidente Trump hubiera amplificado la denuncia falsa inicial, sembrando desconfianza en las elecciones.
  • Tal como se indicó más arriba, las denuncias de que varios condados de Iowa tenían más votantes en sus listas que votantes elegibles en el condado también aparecieron antes del Caucus Demócrata en enero de 2020. Estas denuncias enseguida se desacreditaron, pero la confusión en torno al conteo de los votos del caucus las revitalizaron y les dio a los partidistas nuevas oportunidades de cuestionar la transparencia de las elecciones.

ESCRITOR: MAX FELDMAN . CREDITO

MAX FELDMAN : ESCRITO POR EL 14 DE MAYO DEL 2020

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