Chile legaliza el matrimonio igualitario

Chile legaliza el matrimonio igualitario

Actualización del panorama de la comunidad LGBTIQ en Latinoamérica.

Tras cuatro años de intenso debate en el Parlamento, la iniciativa fue aprobada por amplias mayorías en las dos cámaras. Chile se convierte así en parte de las 31 naciones que permiten el matrimonio homosexual en el mundo y en el séptimo país de América Latina (además de los estados de México donde este tipo de unión civil está legalizada). A diferencia del actual Acuerdo de Unión Civil (AUC), la figura legal vigente en Chile desde 2015, esta normativa permite la filiación y la adopción por parejas homosexuales. Pero, a pesar de que es justo celebrar este paso, vale la pena recapitular el estado de la comunidad LGBTIQ en Latinoamérica.

En Cuba, por ejemplo, los homosexuales están limitados profesionalmente a los territorios del arte o a cargos menores. Hay excepciones, claro, pero mayoritariamente ese es el caso. Al margen de la política de Estado, influye el prejuicio entre la gente y en personas de niveles intermedios de gerencia que toman las decisiones y tienen el poder de abrir o cerrar puertas.

Según datos de organizaciones de derechos comunitarios, en América Latina, cada 19 horas una persona es asesinada o se suicida como consecuencia de la homofobia ante la mirada negligente de autoridades que, cuando menos, se rehúsan a identificar esos hechos como crímenes de odio. En Guatemala, aunque la constitución guatemalteca reconoce la libertad y la igualdad, en el aspecto legal las identidades sexuales y de género no están reconocidas a través de leyes ni de políticas sustanciales. El Estado no garantiza protección alguna a parejas no heterosexuales. De esta forma, se está incumpliendo con la sentencia vinculante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para los países que integran el Sistema Interamericano.

En el resto de Centroamérica, los políticos se mantienen lo más al margen posible de esta problemática, mientras que las autoridades religiosas se pronuncian exclusivamente en contra de los derechos y la igualdad de la población LGBTIQ; aun cuando en pocas ocasiones se llama a la no-violencia, siempre se destaca la idea de que no se debe tener derechos equivalentes y las nociones de la sexualidad no heterosexual se ven como pecaminosas o indeseables. Y hay algo aún peor por las repercusiones en la salud física y mental de las víctimas, y es el hecho de que existen y se fomentan “las clínicas” para conversión de un homosexual a heterosexual.

Al sur del continente, Argentina sea probablemente la nación en la que más se ha avanzado en términos de los derechos de la comunidad LGBTIQ. Sin embargo, el panorama también es preocupante. En 2018 y 19, Argentina fue testigo de 67 asesinatos por odio, basados en la identidad sexual y falta de acceso a derechos básicos, según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. En Colombia, las tasas de violencia y discriminación dan cuenta de que, a pesar de los fallos de la Corte Constitucional, las personas trans reciben desde violencia, maltrato y expulsión de sus hogares, hasta discriminación en los colegios, como también la constante patologización de sus identidades de género en el sistema de salud.

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