El 2022 y la agenda socialista de Biden

El 2022 y la agenda socialista de Biden

En la historia de Estados Unidos, pocas administraciones han tenido un año inaugural tan desastroso como la del demócrata Joe Biden. Ni siquiera en tiempos de guerra, un presidente ha estado de espaldas de una manera tan evidente a lo que necesita su país y su gente.

El COVID-19 no ha sido la causa. Todo lo contrario, puede ser la justificación que este habitante de la Casa Blanca necesita,  cuando su popularidad está en un precario 40% de aprobación, el más bajo para un Presidente estadounidense en su primer año. La causa real está en su manera de rendirse — o coincidir desde el inicio—  a la extrema izquierda internacional, la torpeza e ingenuidad a la hora de asumir el reto del cambio climático y su capacidad para poner en alto riesgo el destino económico de EEUU.

Las promesas ilusorias de acabar con la pandemia con sus zancadas populistas nunca se cumplieron y la economía es un desastre cuando afrontamos una nueva cepa del virus pandémico. Sus desastrosas 68 órdenes ejecutivas en menos de un mes solo sirvieron para revertir los relevantes resultados económicos de la administración de Donald Trump, a pesar del impacto de la pandemia de COVID-19 en su último año de gobierno.

Gracias  a Biden, Estados Unidos ha regresado la dependencia energética extranjera. Por otro lado, el saqueo de los poderes de la izquierda internacional a las arcas estadounidenses regresó en la manera de un llamado presidente que restaura las altas contribuciones a organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Acuerdo de París e instituciones creadas para combatir el denominado cambio climático, la pandemia y múltiples asuntos internacionales desligados del interés nacional. ¿Necesitan cifras? 19.600 millones de dólares este año donados por Joe Biden a instituciones internacionales relacionadas con el Covid 19, mientras los precios de todo escalan en su país, según afirma el propio Departamento de Estado.

Desde el inicio, los analistas sin compromisos con la izquierda de Biden prendieron las alarmas en Washington frente a una deuda que se encaminaba a superar los $30 billones y las preocupaciones de desatar una inflación en espiral. “La inflación es temporal y son irresponsables las afirmaciones de republicanos que intentan crear pánico”, indicaba Biden en respaldo a la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y del presidente de la Reserva Federal (Fed) o Banco Central, Jerome Powell.

Desde de enero 2021, la reactivación económica del gobierno de Donald Trump se transformó en la desestabilización de la nueva administración de Biden: el desestímulo laboral, una incontrolable inflación, escasez y una deuda superior a los $30 mil millones, escasez interna de productos por la falta de personal y los precios del combustible, baja productividad y atascos en los puertos.

Las restricciones en la extracción del crudo de Joe Biden, el cierre de oleoductos procedentes de Canadá y la reactivación de medidas contra los combustibles fósiles (Petróleo, gas, carbón, gasolina y otros derivados) y a favor de las llamadas energías limpias (eólica, solar, eléctrica, nuclear, hidráulica e hídrica, entre otras) fueron los detonantes para unos precios del combustible más terribles que la pandemia de Covid.

Más cifras. ¿Los precios al consumidos? La madera se elevó en mayo un 250%. La gasolina tiene un incremento de 58%; los alimentos un 18% y el acero un 40%, entre una amplia gama de productos. El precio promedio de una casa usada presenta un aumento de más del 19%, respecto al 2020, según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios.

La política de “puertas abiertas” en inmigración practicada por el gobierno actual ha costado miles de millones de dólares solo en estancias de inmigrantes ilegales en hoteles cercanos a la frontera, Washington entregó en marzo 90 millones de dólares al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

¿Qué pasará en 2022? Si prima la sensatez en el electorado, los comicios legislativos de medio término deben dar un control republicano abrumador en ambas Cámaras. Esa sería la única manera de ponerle freno al despilfarro, la incapacidad y la entrega a la extrema izquierda de la administración de Joe Biden.

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